En el Lab ya vivimos con calculadoras: una para el título de tu página, otra para el retorno de una inversión y otra para el coste de una web. La evolución natural es juntarlas en un producto: un estimador que responde con un presupuesto, un plan y las siguientes 48 horas.
De recurso a producto
Un buen estimador no dice «depende». Dice: tu web con este alcance cuesta un rango honesto y este es el plan para construirla. Eso cualifica al mismo tiempo que informa: quien llega al final de la calculadora llega con intención real.
- Tipo de proyecto: el dato que lo define todo.
- Alcance: páginas, secciones y funcionalidades.
- Presupuesto y plan: un rango orientativo y qué incluye cada rango.
Las reglas
- Orientativo es honesto: los rangos llevan etiqueta, no promesas.
- Sin captura de email antes de tiempo: primero el valor, después la puerta.
- Cada resultado se mide: cuántos llegan al final y cuántos preguntan.
- Los datos reales del Lab ajustan las horquillas, no el instinto.
Qué mide el reto
- Presupuestos generados por semana.
- Cuántos llegan al final de la calculadora sin abandonar.
- Cuántos piden seguir hablando: lead cualificado de verdad.
Las tres calculadoras que ya están en Recursos son la materia prima. El reto las convierte en producto.
La prueba es el texto. Publicado desde el Lab.