El WhatsApp corporativo abierto y sin respuesta durante horas es el agujero negro de la generación de leads. Responder en menos de sesenta segundos multiplica las conversaciones que acaban en cita. La premisa es simple: automatizar esa primera impresión con la calidad de un humano esmerado.
Agente, no chatbot
Un chatbot rebota. Un agente completa una tarea: responde con contexto, cualifica con preguntas reales y agenda con un calendario conectado. La diferencia está en el trabajo que hace, no en la etiqueta.
- Responde como persona, pero avisa de que es un agente.
- Cualifica con las mismas preguntas que haría un comercial, sin agobiar.
- Agenda la cita que ya está calificada y pasa el resumen al equipo.
Las reglas
- Transparencia: el agente se presenta como agente. Cero imposturas.
- Humano en el bucle: la decisión final, humana. El agente prepara, la persona cierra.
- Los fallos del agente se corrigen y quedan documentados en el blog.
- Nada de promesas que no pueda cumplir: agenda solo cuando hay hueco real.
Qué mide el reto
- Tiempo de respuesta: objetivo por debajo de 60 segundos.
- Citas agendadas por semana sin tocar el móvil.
- Coste por cita frente al coste de un comercial humano.
Si el agente agenda una cita que se convierte en proyecto, el reto gana. Si no, lo matamos y lo contamos aquí. La prueba es el texto.
La prueba es el texto. Publicado desde el Lab.